Es el infinito en tu mirada, es ese sonido en
tu voz.
Apenas han sido fragmentos de vida que he
podido darte, que me das.
Pero es que el tiempo, al estar contigo, parece detenerse.
Uno a uno, mis días, van pronunciando tu nombre
Hoy, como todos los días, no puedo dejar de
pensarlo, y es que Dios ha sido más que bueno, amor.
