Me gusta pensarte, quererte, extrañarte.
Quizás esa última parte menos que las demás, pero es que extrañar es tan humano como la sed, el frío y el amor.
Hoy, con todo este frío y sed…
…¡hoy!
Me gusta pensarte, quererte, extrañarte.
Quizás esa última parte menos que las demás, pero es que extrañar es tan humano como la sed, el frío y el amor.
Hoy, con todo este frío y sed…
…¡hoy!
A ti, mujer:
Hija de Dios, privilegiada del Padre, guerrera inquebrantable,
a ti, hoy te honro y te bendigo.
Que esa gracia siga extendiéndose y derramándose de tus manos.
La hermosura es
engañosa,
la belleza es una
ilusión;
¡sólo merece alabanzas
la mujer que obedece a
Dios!
Proverbios 31:30
Me encantan las tardes amarillas, así como la que hoy tengo frente a mi ventana.
Me encanta pensarte a ti, en medio de ese cielo infinito, amarillo.