jueves, 25 de diciembre de 2008

Rompiendo tradiciones

Recién despierto y muy extrañada me pregunto el porqué de tanto ruido. Volteo a ver la hora y reacciono.

Por primera vez olvidé que así lo manda la tradición, cada 25 de diciembre despierto alrededor de esta hora por el sonido de los cohetes y por el tradicional abrazo que se acostumbra a las doce y que también se da a las seis del 25. Esta vez, me encuentro en mi habitación, frente a mi computadora, sin abrazo y sin haber podido comprender por algunos segundos el porqué del olor a pólvora.

Así fue esta navidad, triste, apagada, normal.

1 comentario:

Luis Pedro Villagrán Ruiz dijo...

Yo hubiese querido poder despertarme a las doce, con los cohetes. No tan temprano. Te respondí tu comentario en mi post.
Besitos, guapa.