Recién despierto y muy extrañada me pregunto el porqué de tanto ruido. Volteo a ver la hora y reacciono.
Por primera vez olvidé que así lo manda la tradición, cada 25 de diciembre despierto alrededor de esta hora por el sonido de los cohetes y por el tradicional abrazo que se acostumbra a las doce y que también se da a las seis del 25. Esta vez, me encuentro en mi habitación, frente a mi computadora, sin abrazo y sin haber podido comprender por algunos segundos el porqué del olor a pólvora.
Así fue esta navidad, triste, apagada, normal.
Por primera vez olvidé que así lo manda la tradición, cada 25 de diciembre despierto alrededor de esta hora por el sonido de los cohetes y por el tradicional abrazo que se acostumbra a las doce y que también se da a las seis del 25. Esta vez, me encuentro en mi habitación, frente a mi computadora, sin abrazo y sin haber podido comprender por algunos segundos el porqué del olor a pólvora.
Así fue esta navidad, triste, apagada, normal.

1 comentario:
Yo hubiese querido poder despertarme a las doce, con los cohetes. No tan temprano. Te respondí tu comentario en mi post.
Besitos, guapa.
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